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¿Otra reforma electoral?

por Victor Cruz


Más de cuarenta propuestas de reforma política-electoral, incluida la del presidente, serán puestas sobre la mesa para su discusión en el Parlamento Abierto que organiza la Cámara de Diputados en coordinación con especialistas, académicos e integrantes de instituciones electorales.


La idea, según los propios Congresistas, es debatir, comparar y hasta proponer mejoras a las iniciativas ya propuestas de manera transparente y cercana, de tal modo que la ciudadanía en general pueda seguir puntualmente el desarrollo en dichos espacios de expresión.


Resulta atractivo, sin embargo, por cómo se refleja el panorama la reforma electoral apunta para el mismo destino que la energética. Esto porque se requiere de una mayoría calificada en ambas Cámaras al momento de la votación en el pleno de sesiones y, el partido en el gobierno no la tiene.


El bloque opositor reafirma su postura en no dejar pasar la iniciativa presidencial que, en sus palabras, busca debilitar a los partidos minoritarios, quitar espacios plurales de representación, minar las instituciones electorales y que los comicios se lleven a cabo desde una organización dependiente del gobierno.


Dado que se tienen iniciativas de todos los grupos parlamentarios en la Cámara baja están contemplados veintidós foros que se desarrollarán de julio a agosto, y así al comenzar el próximo periodo ordinario de sesiones en septiembre el tema esté “calientito” y sea lo principal a abordar en las inmediaciones de San Lázaro.


Qué bueno que se celebren ejercicios de esta naturaleza, que busquen involucrar a la ciudadanía interesada, que se difundan ampliamente por medios tradicionales como el Canal del Congreso y por los medios digitales y más actualizados como sus perfiles en redes sociales tanto de las Cámaras como de los mismos legisladores.


Se aplaude que se abran los cauces entre el poder legislativo y sociedad para transparentar su actuar y quienes nos representan reduzcan la opacidad al interior de un órgano deliberativo, se reconoce el esfuerzo y dedicación para dotar de las herramientas y garantizar el acceso a la información.


No obstante, aterrizando a la realidad, se tiene un antecedente con la sepultada reforma eléctrica, y la electoral tendrá, como ya se mencionó, uno de dos destinos. El primero es quedar archivada para el recuerdo como un intento más y el segundo que al ser una iniciativa prioritaria del Ejecutivo Federal si pasa la votación, por más que se busque escuchar puntos de opinión diferentes, lo más probable es que no se le cambiará ni una letra o signo de puntuación.


Estos espacios sirven de muy poco cuando se quiere modificar una iniciativa presidencial, es decir, ¿Para qué gastar recursos e invertir tiempo y esfuerzo cuando en el fondo se sabe que no generará un eco sustancial que mejore o cambie lo que ya se tiene establecido? Es más, habría que preguntarse también si es necesaria justo ahora otra reforma en materia político-electoral.


Es cierto que el sistema comicial que nos rige actualmente no es perfecto, sino perfectible, tiene virtudes pero también deficiencias y métodos arcaicos; implementar una reforma de este tipo debe surgir de un diagnóstico serio para beneficio colectivo y no solo de intereses políticos.


Existen temas que podrían interesar más a la ciudadanía como la seguridad, el empleo, economía, salud, educación, temas agrarios, ambientales e hídricos, algún ejercicio real de debate que tome con seriedad la opinión de las personas. Sin embargo, por ahora el tópico yace (una vez más) en nuestro sistema electoral.

Víctor Manuel Cruz Martínez.
Polit
ólogo, analista político, experiencia en la rama electoral y la administración
pública.

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