/ jueves 5 de mayo de 2022

“El escritor no desaparece;

Donde se abran sus libros

Volverá a vivir de modo eterno,

Con su mundo todo, en nuestras manos,

En nuestro corazón e inteligencia agradecidos”.

El pasado miércoles 3 mayo, Tulancingo se vistió de gala para honrar la memoria de uno de sus hijos predilectos, Ricardo Garibay.

Periodista, guionista, dramaturgo, narrador y escritor; autor de más de 50 libros, a los que dedicó toda su vida; nació en Tulancingo de Bravo el 18 de enero de 1923, y falleció el 3 de mayo de 1999.

Colaborador de diarios como el Excélsior, Novedades, Proceso y de la revista de la Universidad de México; también presidió el Colegio de Ciencias y Artes de Hidalgo; asimismo fue profesor de Literatura en la UNAM.

Con mucho gusto recibimos a dos de sus cinco hijos; a Ricardo y Minerva, quienes de una manera llena de sentimiento y amor, nos acercaron, a través de sus palabras, a conocer el lado humano del periodista, del escritor y padre.

En los comentarios de sus hijos, pudimos por un momento, escuchar en persona al mismo Garibay, como si estuviera dando cátedra o en una tarde de bohemia, narrando parte de las anécdotas de su vida diaria.

Es un orgullo para todos los Tulancinguenses, el poder recordar con tanto cariño, a quien nos enseñó el México de todos, en sus crónicas y guiones cinematográficos.

Fue un placer el poder inaugurar la galería y una placa conmemorativa, con su nombre, mismo que quedará grabado en el Centro Cultural, en el corazón de Tulancingo por siempre.

A nuestros jóvenes, niñas y niños, les debemos generar las condiciones para que tengan la oportunidad de trascender en el arte, deporte, ciencias o las letras, con el ejemplo de Ricardo Garibay.

Y en ese mismo sentido, es para mí un orgullo aprovechar la oportunidad para felicitar al tulancinguense Moisés Oswaldo Lozada Díaz, ganador del premio estatal de cuento “Ricardo Garibay”, con su libro “Aquí no cantan los gallos”.

Ese es el legado de Ricardo Garibay, no solo para los nacidos en Tulancingo, sino para todos los hidalguenses, sus letras, sus palabras, pero sobre todo, su memoria, misma que quedará intacta y que trascenderá a la eternidad, cada que leamos uno de sus libros, escuchemos uno de sus cuentos, o veamos una de sus películas.

Gracias Ricardo Garibay, eternamente.

“El escritor no desaparece;

Donde se abran sus libros

Volverá a vivir de modo eterno,

Con su mundo todo, en nuestras manos,

En nuestro corazón e inteligencia agradecidos”.

El pasado miércoles 3 mayo, Tulancingo se vistió de gala para honrar la memoria de uno de sus hijos predilectos, Ricardo Garibay.

Periodista, guionista, dramaturgo, narrador y escritor; autor de más de 50 libros, a los que dedicó toda su vida; nació en Tulancingo de Bravo el 18 de enero de 1923, y falleció el 3 de mayo de 1999.

Colaborador de diarios como el Excélsior, Novedades, Proceso y de la revista de la Universidad de México; también presidió el Colegio de Ciencias y Artes de Hidalgo; asimismo fue profesor de Literatura en la UNAM.

Con mucho gusto recibimos a dos de sus cinco hijos; a Ricardo y Minerva, quienes de una manera llena de sentimiento y amor, nos acercaron, a través de sus palabras, a conocer el lado humano del periodista, del escritor y padre.

En los comentarios de sus hijos, pudimos por un momento, escuchar en persona al mismo Garibay, como si estuviera dando cátedra o en una tarde de bohemia, narrando parte de las anécdotas de su vida diaria.

Es un orgullo para todos los Tulancinguenses, el poder recordar con tanto cariño, a quien nos enseñó el México de todos, en sus crónicas y guiones cinematográficos.

Fue un placer el poder inaugurar la galería y una placa conmemorativa, con su nombre, mismo que quedará grabado en el Centro Cultural, en el corazón de Tulancingo por siempre.

A nuestros jóvenes, niñas y niños, les debemos generar las condiciones para que tengan la oportunidad de trascender en el arte, deporte, ciencias o las letras, con el ejemplo de Ricardo Garibay.

Y en ese mismo sentido, es para mí un orgullo aprovechar la oportunidad para felicitar al tulancinguense Moisés Oswaldo Lozada Díaz, ganador del premio estatal de cuento “Ricardo Garibay”, con su libro “Aquí no cantan los gallos”.

Ese es el legado de Ricardo Garibay, no solo para los nacidos en Tulancingo, sino para todos los hidalguenses, sus letras, sus palabras, pero sobre todo, su memoria, misma que quedará intacta y que trascenderá a la eternidad, cada que leamos uno de sus libros, escuchemos uno de sus cuentos, o veamos una de sus películas.

Gracias Ricardo Garibay, eternamente.

Másnoticias